Mural para Milfshakes en San Bartolomé de las Abiertas

odo comenzó con un mensaje inesperado del alcalde de San Bartolomé de las Abiertas. Su preocupación era clara: “Tenemos que repintar el molino cada dos por tres porque lo vandalizan. Necesitamos algo que lo proteja de verdad.”

El alcalde contactó con Milfshakes, y ellos —fiándose de nuestro trabajo— nos llamaron directamente a Estudio Graffiti para encontrar juntos una solución artística que fuera más allá de volver a aplicar pintura blanca.

San Bartolomé de las Abiertas es un pueblo pequeño, apenas 600 habitantes, pero con una identidad enorme: el tradicional Baile de la Pera, la Ermita de la Virgen del Carmen, la Parroquia de San Bartolomé, su ayuntamiento y un paisaje castellanomanchego que respira historia por todas partes. Un lugar de la llamada “España vacía” que, sin embargo, respira muchísimo más que silencio.

Mural en el Molino de San Bartolomé – Reinterpretando un jarrón talaverano

Para proteger el molino y convertirlo en un espacio respetado, planteamos una reinterpretación contemporánea de un jarrón de Talavera, integrando elementos visuales propios del pueblo y un guiño al drop de Milfshakes.

La pieza combina tradición, artesanía y cultura local con un lenguaje visual actual. Incluimos un detalle que desde el primer día se volvió viral en el pueblo: un guarda de seguridad pintado, que parece vigilar que nadie vuelva a vandalizar el molino. Un gesto irónico, pero con un mensaje claro: cuando un espacio tiene arte, la gente lo respeta.

Graffiti en Toledo – El milfo bailando el Baile de la Pera

El proyecto no terminó ahí.

Milfshakes quería dejar una huella más directa en el municipio, así que realizamos una segunda intervención en otra ubicación del pueblo: un milfo —la icónica figura del universo Milfshakes— bailando el Baile de la Pera.

La ilustración no es estática. La planteamos como un pequeño “flipbook” mural: si fotografías cada fragmento del muro y deslizas las imágenes una tras otra, puedes ver al milfo moverse al ritmo del baile tradicional. Para redondearlo, lo representamos caracterizado como Don Quijote, conectando el imaginario de La Mancha con una estética moderna y divertida.

Este juego visual, entre tradición y cultura pop, hizo que tanto vecinos como visitantes se pararan a grabarlo, compartirlo y convertirlo en un punto de referencia dentro del pueblo.

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