Una intervención inmersiva que convierte dos túneles en un paisaje submarino
Hay proyectos en los que el espacio condiciona el mural. Y otros en los que precisamente aquello que parecía un problema termina convirtiéndose en el punto de partida de toda la obra.
En Torrelodones, dentro de la Comunidad de Madrid, nos enfrentábamos a uno de nuestros proyectos de muralismo de gran formato más ambiciosos: aproximadamente 1.600 m² distribuidos entre dos túneles bajo la A-6, en la zona de Calle Huertos, Sector 11. El espacio presentaba además un reto añadido: algunas filtraciones habían dejado manchas y recorridos de humedad visibles sobre los muros.
En lugar de entenderlas únicamente como un inconveniente que había que ocultar, decidimos estudiarlas y utilizarlas a nuestro favor, incorporándolas al propio lenguaje visual de la intervención.
El briefing que nos trasladó el Ayuntamiento de Torrelodones a través de la alcaldesa, Almudena Negro, planteaba tres ideas principales: libertad, medioambiente y elementos vinculados al municipio, pero evitando recurrir a los símbolos más previsibles. No queríamos realizar un catálogo literal de Torrelodones. Buscábamos una intervención capaz de hablar del territorio de una manera diferente.
Y ahí apareció el agua.
De las filtraciones al fondo marino
Las manchas existentes en los muros tenían formas orgánicas, recorridos y cambios de tonalidad que podían integrarse visualmente dentro de un entorno acuático. A partir de ellas desarrollamos un mural inmersivo en el que ambos túneles dejan de percibirse simplemente como pasos bajo una carretera para convertirse, durante unos metros, en un enorme paisaje submarino.
Azules profundos, turquesas, verdes, reflejos, burbujas y movimientos de agua recorren las paredes generando continuidad entre las distintas escenas.
Sobre ese fondo aparecen animales representados con un tratamiento pictórico especialmente expresivo. En las imágenes, las nutrias emergen entre corrientes y vegetación acuática mientras grandes peces, medusas y otras especies atraviesan las composiciones. Los tonos cálidos de los animales —ocres, naranjas y rojizos— contrastan con los azules y verdes del agua, haciendo que cada figura destaque sin romper la sensación de estar dentro de un mismo ecosistema.
Más que contemplar un mural, queríamos que quien cruzara el túnel sintiera que estaba entrando dentro de la escena, como si durante unos metros se sumergiera en un océano inmenso.
Fauna de Torrelodones y vida marina en un mismo mural
Una de las decisiones más interesantes del proyecto fue mezclar especies vinculadas al entorno cercano con animales procedentes del medio marino.
Encontramos inspiración en la fauna que puede asociarse a los ecosistemas de la zona y, especialmente, al entorno del embalse de Los Peñascales: la rana común, la nutria o la trucha común aparecen dentro de un universo visual que también incorpora un pulpo, tortugas marinas o medusas luminosas.
Esa convivencia deliberadamente imposible nos permitía hablar de naturaleza y libertad sin convertir el mural en una reproducción documental del paisaje de Torrelodones.
Los animales pueden desplazarse, cruzarse y compartir un mismo espacio sin las fronteras que existirían en la realidad. El túnel se transforma así en un ecosistema imaginario donde el territorio local se encuentra con el océano.
Cómo diseñamos un mural de gran formato para dos túneles
Antes de diseñar la intervención fue necesario estudiar detenidamente los dos túneles: dimensiones, recorridos, puntos de entrada, iluminación, manchas existentes y manera en la que peatones y usuarios percibirían las imágenes mientras avanzaban. En un mural de gran formato como este no basta con crear una buena ilustración. Hay que entender cómo funciona la arquitectura y diseñar teniendo en cuenta que la obra no se contempla desde un único punto. La composición cambia mientras caminamos. Algunas figuras aparecen muy próximas al espectador; otras se descubren al fondo. Las corrientes de agua ayudan a conectar paredes y escenas, creando una narrativa continua que acompaña el recorrido por los túneles. Esa escala —en torno a 1.600 metros cuadrados de pintura mural— convirtió además el proyecto en una de las intervenciones de mayor superficie realizadas por Estudio Graffiti.Murales para túneles y espacios públicos en Madrid
Los túneles y pasos subterráneos son espacios especialmente interesantes para trabajar desde el muralismo urbano de gran formato. Son infraestructuras creadas fundamentalmente para conectar dos puntos y que, con frecuencia, terminan convirtiéndose en lugares visualmente duros o poco atractivos.
Una intervención artística puede cambiar radicalmente esa percepción.
En este caso, el mural realizado en Torrelodones convierte el recorrido bajo la A-6 en una experiencia inesperada. El color y las figuras rompen con la sensación habitual de estar atravesando un túnel y crean un espacio reconocible para los vecinos.
Es precisamente ahí donde entendemos el valor del arte urbano para ayuntamientos y espacios públicos: no únicamente como decoración, sino como una herramienta capaz de modificar la relación que mantenemos con lugares que forman parte de nuestra rutina.
Proyectos como este forman parte de nuestro trabajo de graffiti y murales profesionales en Madrid y murales de gran formato en Madrid, donde intervenimos desde fachadas y espacios municipales hasta grandes superficies e infraestructuras urbanas.
