Mantenimiento de murales: Cómo proteger tu inversión frente al sol y la lluvia

La diferencia entre un mural que desaparece y una obra que perdura no está en el spray, sino en la protección que lo envuelve.
Índice

Un mural artístico es mucho más que pintura en una pared; es una inversión en imagen de marca y estética. Sin embargo, al estar expuestos a la intemperie, factores como la radiación UV y la humedad pueden degradar los pigmentos si no se toman las medidas adecuadas.

Si quieres que tu graffiti o mural luzca como el primer día durante años, sigue esta guía profesional de mantenimiento.

1. El factor clave: La protección ultravioleta (UV)

El sol es el principal enemigo del color. Los rayos UV rompen los enlaces químicos de los pigmentos, provocando que los colores (especialmente rojos y amarillos) pierdan intensidad.

  • La solución: Aplicar un barniz con filtro UV. Existen acabados mate, satinados o brillo que no alteran la estética del mural pero crean una barrera física contra la radiación.
  • Consejo pro: Asegúrate de que el barniz sea transpirable para evitar que la pintura se desconche por la humedad interna del muro.
El sol no perdona: la aplicación de barnices con filtro UV es el escudo invisible que mantiene la vibración de los colores original.

2. Impermeabilización contra la lluvia y humedad

La lluvia por sí sola no suele dañar el spray de alta calidad, pero las filtraciones y las humedades capilares sí.

  • Sellado de grietas: Antes de pintar, es vital reparar cualquier fisura. Si el agua entra por detrás de la pintura, acabará levantándola.
  • Hidrofugantes: En muros de piedra o ladrillo visto, existen productos transparentes que repelen el agua sin cambiar el color de la superficie.
Protección hidrofugante: la clave para que los murales en climas húmedos conserven su adherencia y nitidez.

3. Barnices antigraffiti: Protección doble

Para las empresas, el mayor riesgo no es solo el clima, sino el vandalismo (firmas o «tags» no deseados).

  • Sistemas de sacrificio: Se aplica una capa de cera que, si es vandalizada, se limpia con agua caliente, eliminando el graffiti superior sin dañar el mural original.
  • Sistemas permanentes: Crean una película resistente que permite limpiar el vandalismo con disolventes suaves repetidas veces.

4. Limpieza y cuidados periódicos

No necesitas productos químicos agresivos para limpiar un mural.

  • Polvo y polución: Basta con agua a baja presión y un jabón neutro. Evita las hidrolimpiadoras a máxima potencia de cerca, ya que podrían erosionar las capas de pintura.
  • Vegetación: Mantén alejadas las hiedras o plantas que crezcan directamente sobre el muro, ya que sus raíces pueden penetrar en la pintura.

Resumen para empresas

La durabilidad de un mural depende en un 30% de la calidad de la pintura y en un 70% de la preparación y protección final. Invertir en un buen sellado post-pintado puede duplicar la vida útil de la obra.

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