“Voces que no se apagan”: arte, participación y memoria compartida
Hay proyectos en los que el mural terminado es solo una parte de lo que ocurre alrededor de la pintura. Voces que no se apagan nació precisamente con esa intención: crear un mural colaborativo que hablara contra la violencia de género, pero que además dejara espacio para que fueran las propias vecinas de Torrejón de la Calzada, Madrid, quienes completaran su significado.
Realizamos esta intervención junto al Ayuntamiento de Torrejón de la Calzada dentro de las acciones vinculadas al Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Desde Estudio Graffiti desarrollamos un diseño pensado desde el principio como una pieza abierta, capaz de funcionar visualmente por sí misma pero también de crecer con las aportaciones de quienes participaran en la actividad.
Tres generaciones unidas por un mismo hilo
El mural representa a tres mujeres en diferentes momentos de la vida: niñez, juventud y madurez. Tres figuras que pertenecen a tiempos distintos pero que aparecen conectadas, como si entre ellas existiera un hilo invisible capaz de atravesar generaciones.
Los tonos violetas y morados recorren la composición como referencia directa al movimiento por la igualdad y contra la violencia de género. Sin embargo, queríamos alejarnos de una imagen excesivamente literal. La intención era hablar también de continuidad, memoria, apoyo y de todo aquello que una generación transmite a la siguiente.
Visualmente trabajamos con un lenguaje fragmentado, cercano al collage: imágenes que se cruzan, formas que quedan abiertas y elementos que parecen todavía en construcción. Esa imperfección forma parte del concepto. La igualdad tampoco es una historia terminada; se construye a partir de avances, heridas, aprendizajes y nuevas maneras de sostenernos.
Un mural participativo en Madrid construido entre todas
La segunda parte del proyecto ocurrió cuando llegaron las participantes.
Vecinas del municipio se acercaron al mural para pintar y dejar mensajes, palabras y reflexiones relacionadas con la igualdad, el respeto y la lucha contra la violencia de género. Durante unas horas, la pared dejó de pertenecer únicamente a quienes habíamos diseñado la obra para convertirse en un espacio común.
Y probablemente ahí estaba lo más importante del proyecto.
Cada mensaje se incorporó a la composición como una capa más del mural. Algunas participantes llegaron con una idea clara de lo que querían escribir; otras fueron encontrando sus palabras mientras pintaban. Poco a poco, la intervención fue adquiriendo una dimensión que difícilmente habría podido conseguirse únicamente desde el diseño.
El resultado es un mural colaborativo en Torrejón de la Calzada que conserva las voces de quienes participaron en él y que seguirá formando parte del espacio público mucho después de terminar la actividad.
Murales para ayuntamientos que también generan participación
El muralismo puede utilizarse para embellecer un espacio, pero en proyectos como este tiene la capacidad de ir bastante más lejos. Los murales participativos para ayuntamientos, centros educativos e instituciones permiten convertir una intervención artística en una actividad colectiva y hacer que las personas que viven un lugar formen parte de su transformación.
En Estudio Graffiti desarrollamos murales colaborativos y proyectos de arte urbano en Madrid y toda España, trabajando tanto el concepto y el diseño como la producción y las dinámicas de participación que acompañan a la obra.
“Voces que no se apagan” terminó siendo precisamente eso: una pared construida entre muchas personas y una pequeña memoria colectiva que permanece en Torrejón de la Calzada.
Porque algunas voces pueden escribirse con pintura para que sigan ahí cuando todos nos hayamos ido.
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